1.er Kyū
Guía
Si has llegado hasta aquí, ya tienes todas las habilidades básicas que exige el ajedrez a ciegas. Puedes maniobrar las piezas en un tablero mental sin tener uno físico delante, y entiendes qué significa el reconocimiento de patrones.
El reconocimiento de patrones es lo que sostiene el medio juego. Esa es la fase más difícil, y la que más carga cognitiva impone. Adquirir ese reconocimiento cuesta, pero cuantas más partidas a ciegas juegues de verdad, más patrones empezarás a ver.
Las aperturas y los finales, en cambio, ¿no son más fáciles de jugar que el medio juego?
En las aperturas, fijar un repertorio limitado y memorizar las líneas que más te encuentras también funciona en el ajedrez a ciegas. Una vez memorizada una línea, respondes con jugadas de libro sin pensar, así que no te cuesta nada a nivel cognitivo. No es raro acabar avanzando casi en automático hasta llegar a la Tabia.
Por supuesto, hay argumentos en contra de memorizar aperturas. Como estos:
- El ajedrez va de ideas, no de memoria
- En cuanto tu rival juega algo raro te sales de las líneas memorizadas y no sirve de nada
- De todos modos lo habrás olvidado todo en seis meses
Todos me parecen razonables, así que aquí nadie te va a obligar a memorizar aperturas. Pero para quien quiera intentarlo, hay una función para ello:
Registra ahí arriba las aperturas que juegas y podrás comprobar en qué punto una de tus partidas a ciegas en esta aplicación se salió de la línea. Pruébalo si te apetece.
La versión de esta aplicación está en beta y aún es tosca, así que combinarla con algo como Chessable es buena idea.